El asistente
Un chat dentro de tu panel que no te explica dónde está cada botón: lo aprieta por ti. Cruza lo que está en pantallas distintas y cambia lo que haga falta, leyéndote antes lo que va a hacer.
Se le escribe o se le habla, con el micrófono abierto como en una llamada.
Sin tarjeta. El número de teléfono va incluido.
Tú
Asistente del panel
¿Quién faltó esta semana en Torre Reforma?
Dos: Tony Álvarez el martes y Rosa Iglesias el jueves, los dos con aviso. Las dos noches se cubrieron.
Hazme un Excel con las horas de la quincena por guardia.
Excel creado · 12 guardias · del 1 al 15
Aquí está. ¿Se lo mando a tu contador?
Pídele
No tiene una lista de reportes: lee los datos de tu negocio y hace con ellos lo que haría una persona con una hoja de cálculo.
Quién faltó, cómo viene mañana, qué cliente no ha vuelto, cuánto se trabajó la quincena. Cruza agenda, equipo, turnos y conversaciones.
Mueve una cita, da de alta a alguien, registra una ausencia. Te dice exactamente lo que va a hacer y espera tu sí.
Un Excel, un PDF o una gráfica, o llena la plantilla que le sueltes. Lo bajas, o te lo manda por correo o por mensaje a quien le digas.
«Márcale a Rodrigo y pregúntale si confirma el jueves.» Llama, platica y te trae la respuesta. Nunca sin tu sí.
Operaciones, Atención a Clientes, Recursos Humanos y Nómina saben de lo suyo y no esperan a que les preguntes: te escriben cuando un turno se queda sin nadie, un cliente se queja, una solicitud lleva días sin respuesta o la quincena cierra con pendientes, y cada mañana te llega un correo con lo que no has leído. Nómina calcula con el mismo motor que arma tu prenómina; el ISR y las indemnizaciones siguen siendo de tu contador y tu abogado.
Flujos
Le dices qué debe pasar cuando pasa algo y lo arma: «llámame si alguien se reporta enfermo», «avísame si un cliente cancela con menos de 48 horas». Te lo lee antes de encenderlo.
Cada flujo con sus pasos y sus caminos, en un lienzo que se acerca y se mueve como un plano.
Por correo, por mensaje o con una llamada, con horas en que no te llama nadie.
«Pausa el de cancelaciones.» Y si uno se dispara demasiadas veces en una hora, se pausa solo.
Catorce días, sin tarjeta. En cuanto tu cuenta tiene datos, pregúntale lo que hoy tardas una hora en juntar.