Veterinarias y clínicas de animales

Suena el teléfono y tú tienes un perro en la mesa.

Contesta, entiende qué necesitan y agenda. Y cuando alguien dice que su perro comió chocolate, no le ofrece el jueves a las once: te pasa la llamada en ese momento.

Lo demás —los refuerzos que se pasan, los precios que dependen del peso, la llamada de las nueve de la noche— también deja de caer sobre quien está en consulta.

Sin tarjeta. El número de teléfono va incluido.

Hoy, martes

6 consultas · 1 h 30 libres

Hueco a las 10
MVZ Robles
Quirófano
9:00
Mia · Luis PradoConsulta · gato
30 min
9:30
Rocco · C. GilDesparasitación
NubeEsterilización
10:00
30 min
30 min
10:30
Toby · M. ReyesVacuna
30 min
11:00
30 min
Kira · A. SotoRevisión
Ese hueco es donde entra la urgencia que va a llegar sin avisar.

Lo primero

La llamada que no puede esperar no la contesta un programa.

La contesta una persona, y rápido. Lo que sí puede hacer un programa es reconocer las palabras que tú marcaste y transferir sin perder treinta segundos preguntando de qué se trata.

Miércoles, 20:47

Llamada

En vivo

Veterinaria del Parque, buenas noches. ¿En qué le ayudo?

Mi perro se comió una barra de chocolate, ¿qué hago?

«intoxicación» está en tu lista de urgencias

Eso lo tiene que ver alguien ahora mismo. No cuelgue, le paso con el doctor de guardia.

Llamada transferida a +52 55 ···· 2222 · 4 segundos

La lista de lo que obliga a transferir la escribes tú. Él la aplica al pie de la letra.
  • No opina, ni para tranquilizar

    Un dueño asustado acepta cualquier respuesta que suene segura, y ahí es donde un animal se queda en casa una noche que no debía. El agente no dice si es grave, no dice cuánto aguanta y no sugiere nada.

  • Transfiere en segundos, no después de un cuestionario

    No pide nombre, teléfono ni motivo antes de pasar la llamada. Reconoce la palabra y transfiere; los datos se piden después, si hace falta.

  • Fuera de horario dice a dónde ir

    Si le diste una clínica de urgencias de referencia, la da con su dirección. Si no, lo dice claro en vez de dejar a alguien esperando un callback que no va a llegar a tiempo.

El otro hueco

Tu hueco más caro no aparece en el calendario.

Un refuerzo que venció hace tres semanas no es una cita que faltó: nunca hubo cita. No aparece en ninguna agenda, nadie lo echa de menos, y es a la vez dinero que no entró y un animal sin proteger.

Lo que ves tú

Ya deberían haber vuelto

4 pacientes · 3 vencidos

3 vencidos

Firulais · Ana Salas

Perro · 1 año · Refuerzo de séxtuple

23 días tarde

Mia · Luis Prado

Gato · 4 años · Antirrábica anual

11 días tarde

Rocco · Carmen Gil

Perro · 7 años · Desparasitación

6 días tarde

Nube · Diego Roa

Gato · 2 años · Antirrábica anual

en 9 días
Se les escribe solo por la mañana. A quien ya tiene cita, no se le molesta.

De dónde sale cada fecha

Firulais · Ana Salas

Perro · nacido el 1 de mayo

1 vencido
  1. Primera múltiple · 6 sem12 jun

  2. Refuerzo · 9 sem3 jul

  3. Séxtuple · 12 sem23 días tarde

  4. Antirrábica · 16 semen 5 semanas

  5. Refuerzo anual · 1 añoen 9 meses

Cada fecha sale de la anterior. Nadie tiene que llevarlas en la cabeza.

De «se me pasó» a Firulais vacunado, sin que nadie llamara.

Martes por la mañana · un refuerzo con 23 días de retraso

Nadie en la clínica revisó una lista, marcó un teléfono ni se acordó de Firulais. El único que hizo algo fue su dueña, contestando un mensaje mientras desayunaba.

2 pasos los hizo una persona. Los otros 5, nadie.

  1. 08:00

    Repasa quién se pasó de su cadencia. Firulais lleva 23 días.

    Solo

  2. 08:00

    Comprueba que no tenga ya una cita puesta. No la tiene.

    Solo

  3. 08:01

    Le escribe a Ana: a Firulais le tocaba su séxtuple.

    Solo

  4. 09:14

    Contesta «sí, agéndenme esta semana».

    Ana Salas

  5. 09:14

    Mira la agenda de los dos consultorios y ofrece jueves 10:30.

    Solo

  6. 09:15

    Dice que sí.

    Ana Salas

  7. 09:15

    Agenda, confirma, y programa el recordatorio del miércoles.

    Solo

Tu semana

Lo que hoy contesta quien tenga las manos libres.

Que casi nunca es nadie. En una clínica de dos consultorios el teléfono suena mientras hay un animal sobre la mesa, y la decisión de contestar o no tiene un costo en las dos direcciones.

«¿Cuánto cuesta esterilizar?»

Depende del peso y de la especie, y es la pregunta que tu recepción contesta cuarenta veces por semana. Si le diste el rango, lo dice y explica de qué depende. Si no, lo anota con el peso y la raza que le dijeron y te lo deja escrito.

«Llamé tres veces y nadie contestó.»

Esa llamada no aparece en ningún reporte y ese cliente ya está en la clínica de enfrente. Contesta a la primera, a la hora que sea, en español o en inglés según cómo le hablen.

«¿Puedo llevarlo hoy aunque no tenga cita?»

Mira la agenda de verdad —la de los dos consultorios, con los tiempos de cada tipo de consulta— y contesta con una hora concreta o con la siguiente que hay. No promete lo que no puede cumplir.

«Se murió Nube. No me escriban más.»

Se da de baja al momento y no vuelve a recibir nada, ni recordatorios ni campañas. Es la clase de mensaje que hace perder un cliente para siempre si llega una semana después.

Ponerlo a andar

Lo primero que hay que escribir es la lista de urgencias.

Antes que los precios y antes que los horarios. Es lo único que no puede quedarse a medias, porque es lo que decide cuándo el teléfono deja de ser un programa y te busca a ti.

  1. 01

    Qué obliga a interrumpirte

    Intoxicación, atropello, no orina, convulsiones. Tus palabras, tu criterio.

    2 minutos

  2. 02

    Tus servicios y su cadencia

    Consulta, vacunación, estética, cirugía. Cuánto dura cada cosa y cada cuánto toca repetirla.

    10 minutos

  3. 03

    Quién atiende y en qué consultorio

    Cada veterinario con su jornada, y el quirófano como un recurso más.

    5 minutos

Con todas las letras

Todo lo que tenga que ver con el animal, no.

La línea está donde la pondría cualquiera que haya estudiado esto, y la decimos entera para que nadie la descubra una noche.

  • No da diagnósticos ni opina sobre síntomas.

    Ni siquiera para tranquilizar. Un dueño asustado acepta cualquier respuesta que suene segura, y ahí es donde un animal se queda en casa una noche que no debía.

  • No decide qué es una urgencia.

    Lo decides tú, escribiendo la lista de lo que obliga a pasar la llamada. Él la aplica al pie de la letra; no la interpreta ni la amplía.

  • No lleva expediente clínico ni recetas.

    No sustituye a tu software de historia clínica. Se ocupa del teléfono, de la agenda y de quien ya debería haber vuelto.

  • No cobra ni factura.

    No toma pagos ni pide datos de tarjeta por teléfono. Puede decir precios si se los diste; el cobro pasa en tu mostrador.

Pruébalo el día que tengas dos consultorios llenos.

Catorce días, sin tarjeta. Se configura hablando: le cuentas qué te obliga a interrumpir una consulta y qué cadencia lleva cada vacuna, y él lo guarda.